Cuatro pantallas antes del primer código
La mayoría de los sistemas pregunta comprobante y cliente antes de dejarte cargar un producto. En un local donde cada venta lleva su tiempo no molesta; en un kiosco la pistola queda esperando y la cola crece.
En un kiosco la venta son tres ítems y quince segundos. visnes tiene un modo mostrador donde el catálogo y el lector están desde el arranque, y todo lo demás se pregunta al final, si hace falta.
La mayoría de los sistemas pregunta comprobante y cliente antes de dejarte cargar un producto. En un local donde cada venta lleva su tiempo no molesta; en un kiosco la pistola queda esperando y la cola crece.
El caramelo, el cigarrillo suelto, el chicle de la caja de la entrada. Si para venderlos hay que saberse un código de memoria, el mostrador se frena.
Y el cuaderno no cuadra con la caja, no avisa quién se pasó del límite y no se puede consultar cuando el que anotó no está.
El orden se da vuelta. Catálogo y lector desde el arranque, cargás lo que el cliente puso sobre el mostrador, y recién al cobrar se pregunta lo que haga falta — y solo si hace falta.
Lo que no tiene código de barras se encuentra escribiendo o tocando en la grilla. No hace falta memorizar nada ni inventar códigos internos.
Cuenta corriente por cliente, con su límite y su saldo a la vista. Cualquiera del mostrador puede consultarlo, no solo el que lo anotó. Disponible desde el plan Profesional.
Movimientos de caja desde el plan Starter, con arqueo al cierre del turno. Y si querés, el cierre ciego: el cajero cuenta primero y recién después ve si coincide.
Cuando una caja cierra con un monto y la siguiente abre con otro, el sistema lo detecta y pide un motivo de una lista cerrada. Se compara por local, así que el caso real —el turno de la noche contra el de la mañana— queda cubierto.
Cada producto tiene su stock mínimo. Cuando lo cruza, el aviso no dice “quedan 3”: dice “quedan 3 en Sucursal Centro”.
Podés ponerle un precio promocional a un producto y se cobra así siempre que se venda. Lo que no existe es la promoción por cantidad: llevar dos y pagar uno, o el tercero a mitad de precio. Lo aclaramos porque es la mecánica más común del rubro y no queremos que la des por incluida.
Starter. Hasta 100 productos, una sucursal, arqueo de caja, tienda online incluida y accesos ilimitados para todos los turnos. Si llevás fiado —y en un kiosco de barrio casi siempre se lleva—, la cuenta corriente está desde Profesional.
14 días de prueba, sin tarjeta. También podés arrancar con el plan gratuito y crecer después.