Un artículo son quince códigos
Cinco talles por tres colores. Si el sistema no maneja variantes, cargás quince productos sueltos — y después ningún reporte te dice cuánto vendiste de esa remera, porque para el sistema son quince cosas distintas.
En visnes el artículo es uno solo y las variantes son suyas: cada combinación de talle y color lleva su propio código y su propio stock. Lo que ves en pantalla es lo que hay en la percha.
Cinco talles por tres colores. Si el sistema no maneja variantes, cargás quince productos sueltos — y después ningún reporte te dice cuánto vendiste de esa remera, porque para el sistema son quince cosas distintas.
El sistema dice que quedan tres. Los tres son L, y el que entró quería M. Sin stock por variante, el número del total no sirve para atender.
No es la excepción: es parte del negocio. Un sistema que no lo contempla te obliga a arreglarlo a mano, y cada arreglo manual es un descuadre de caja esperando.
Talle y color son una combinación del mismo artículo, cada una con su propio código. El catálogo queda limpio y los reportes hablan de la remera, no de quince productos que se llaman parecido.
Sabés que quedan dos en M y ninguno en L, y en qué local está cada uno. Es la diferencia entre mirar un número y poder atender.
Si el talle especial cuesta distinto, se carga distinto. No hace falta inventar otro producto para poder cobrarlo bien.
Las variantes están en el buscador y en el punto de venta: el que atiende elige talle y color en el momento, sin tener que acordarse de ningún código.
Con su registro, para que la devolución vuelva al stock de la variante que corresponde y la caja cierre. Disponible desde el plan Profesional.
Si el M que te piden está en la otra sucursal, el movimiento queda registrado y el stock de las dos se actualiza. Sin planillas paralelas.
Importás el catálogo desde un archivo y ves la vista previa antes de confirmar: cuántos se crean, cuántos se actualizan y si el stock del archivo reemplaza o suma.
Movés los precios de toda una categoría de una vez, con vista previa. Y si te arrepentís, se deshace. Poder volver atrás es lo que hace que te animes.
En la tienda web el cliente elige la combinación y ve el stock, el precio y la foto de esa variante, no del artículo en general. Arranca preseleccionada en la primera que está disponible, así lo primero que ve es algo que puede comprar.
Te entra “Remera azul, talle M” por WhatsApp, no “Remera”. Y cuando se convierte en venta descuenta del M, no del total: el precio lo recalcula el servidor desde tu catálogo, sin confiar en lo que mandó el navegador.
Lo decimos acá y no en la letra chica, porque en un local de ropa el cambio no es un extra: es parte de vender. Starter sirve para arrancar y probar el sistema, pero si ya estás recibiendo cambios todas las semanas, el plan que te corresponde es Profesional y preferimos que lo sepas antes de contratar.
Profesional. Hasta 500 productos —que en indumentaria se llenan rápido, porque cada artículo trae sus variantes—, tres sucursales con traslados entre ellas, factura AFIP incluida, cambios y devoluciones y cuenta corriente de clientes.
14 días de prueba, sin tarjeta. También podés arrancar con el plan gratuito y crecer después.