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Abrir y cerrar la caja

El turno, el arqueo y qué hacer si no cierra.

Abrir

Antes de vender abrís la caja con el monto en efectivo que hay en el cajón. Ese número es el punto de partida del arqueo.

Cada persona abre su propia caja. Dos cajeros en el mismo local trabajan con dos turnos distintos, y cada venta queda atribuida al turno de quien la hizo.

Cerrar

Al cerrar, contás el efectivo que hay y lo cargás. El sistema calcula lo que debería haber:

monto de apertura + ventas en efectivo − retiros + ingresos

La diferencia entre lo que contaste y lo esperado queda guardada tal cual, sin recalcularse después. Es la que firmaste en ese momento, y es justamente lo que hay que poder revisar si algo no cuadra.

Una diferencia mayor a $1.000 genera un aviso automático. No es un castigo: es para que alguien la mire el mismo día, cuando todavía se puede reconstruir qué pasó.

Retiros e ingresos

Si sacás plata de la caja durante el turno —para pagar un flete, para llevar al banco— cargalo como retiro. Si entra plata que no es una venta, como ingreso.

Si no los cargás, el cierre no va a dar nunca y vas a terminar desconfiando del sistema en vez de del cajón.

Revisar turnos anteriores

En la pestaña Historial están los turnos ya cerrados. Quien tiene permiso de reportes ve los de todos los cajeros; el resto ve los propios.

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¿Te quedó una duda? Escribinos al 11 6272-7625.